El delta del Nilo, carece del paisaje que en el resto del país jalonan los espléndidos templos y monumentos varios, que el resto de las dinastías anteriores edificaron.
Menfis, Saqqara, Dasur, Ghiza …, limitan el delta, pero no pueden ser consideradas como pertenecientes a él.
Existieron templos y otros monumentos, pero las sucesivas capitalidades propiciaron el traslado de sus elementos arquitectónicos, el expolio final se concretó en el aprovechamiento de los restos para construcciones recientes o su traslado fuera del país, obeliscos, por ejemplo a muy distintos lugares, Londres, París, Nueva York, Estambul, Roma… .
La tumba de Tutankamón fue la mejor, pero el delta que parecía haber sido, minuciosa y periódicamente expoliado, aún reservaba una sorpresa. Menfis, Heracleópolis, Heliópolis, Avaris, Pi-Ramsés, Bubartis, Tannis…, demasiadas capitales, pero escasos y muy deteriorados restos. No obstante, la tumba de un faraón aún guardaba su secreto: Psusennes.